Uno de los retos prioritarios de los agricultores es producir alimentos de alta calidad con un menor impacto ambiental. Para lograrlo, la transición al manejo integrado de plagas con énfasis en el control biológico es fundamental. Agrícola San Pablo, ubicada en Huimanguillo, Tabasco, es un claro ejemplo de cómo la innovación y la apertura al cambio pueden marcar la diferencia. A través de la implementación de control biológico en limón persa, la empresa está construyendo un modelo que hoy se perfila como referencia para otros productores de la región.
Experiencia técnica que impulsa una agricultura más sostenible
El impulso detrás de esta transición ha sido liderado por el Ing. Fermín Miranda Reyes, ingeniero agrónomo especialista en fitotecnia y actual jefe de finca en Agrícola San Pablo. Con más de 13 años de experiencia en el sector, particularmente en cultivos como caña de azúcar y cítricos, Fermín impulsa un cambio positivo progresivo en el que busca no solo una productividad superior en 360 hectáreas de cultivo, sino una agricultura más responsable y sostenible.
Del manejo convencional al control biológico
Aunque su formación y experiencia inicial se componen mayormente en manejo convencional, el interés por el control biológico surgió a partir de experiencias cercanas y casos de éxito compartidos por otros ingenieros agrónomos. La reducción de la carga química, la disminución de costos operativos y la mejora en la calidad del fruto fueron factores clave que despertaron el interés del equipo técnico y directivo en Agrícola San Pablo.
La implementación inició en febrero de este año en una superficie de 75 hectáreas. En cuestión de semanas, los resultados comenzaron a ser evidentes: una mejora notable en la calidad del fruto, tanto en la fruta lista para corte como en la que se encuentra en desarrollo.
«Para obtener resultados diferentes, tenemos que hacer algo diferente», señala Fermín, destacando que un manejo adecuado de plagas puede impactar hasta en un 80 % la calidad final del fruto en cítricos.
Un reto cultural más allá de lo técnico
Uno de los desafíos más importantes fue la reacción inicial del equipo y la cuadrilla de campo. Sin experiencia previa en la liberación y el monitoreo de enemigos naturales, el proceso implicó capacitación, acompañamiento técnico y un cambio cultural profundo.
A diferencia de los agroquímicos, el control biológico no representa riesgos para la salud del personal y no requiere equipos de protección especializados, lo cual fue bien recibido por el equipo operativo. No obstante, la incredulidad inicial fue natural: la ausencia del «efecto inmediato» de los químicos generó dudas.
«El reto ha sido generar conciencia y enseñarles qué hacen y de qué se alimentan estos organismos. Es una nueva forma de ver el manejo de plagas», explica Fermín.
Estrategia y acompañamiento técnico
Con el respaldo técnico de Koppert y AgroGénesis (distribuidor oficial en la región), Agrícola San Pablo diseñó una estrategia enfocada en los principales problemas de plagas que afectaban la calidad del cultivo: trips, ácaros (araña roja y ácaro arador) y Diaphorina.
El programa integra tres enemigos naturales:
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Swirski-Mite (Amblyseius swirskii) para el control de trips.
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Spical (Neoseiulus californicus) para el control de ácaros plaga.
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Chrysopa (Chrysoperla carnea) para el control de Diaphorina.
La selección se realizó con base en su carácter generalista, su efectividad sobre múltiples plagas y su rentabilidad económica. Además del suministro de organismos benéficos, el acompañamiento técnico ha sido clave para reducir la incertidumbre y fortalecer la confianza en el proceso.
Frutos de mayor calidad y sin daños visibles
Uno de los beneficios más visibles del manejo biológico en el limón persa es la mejora en la apariencia y calidad del fruto. Gracias al control oportuno de trips, ácaros y Diaphorina, los limones presentan una piel más limpia, uniforme y libre de cicatrices o russeting provocado por el daño de plagas. Esto no solo mejora la calidad para exportación, sino que también incrementa el valor comercial y la aceptación del fruto en mercados exigentes.
Resultados, aprendizaje y escalabilidad
Aunque la experiencia apenas comienza, los resultados son alentadores. No existen dudas sobre la eficacia del control biológico; el reto ahora está en ajustar estrategias ante diferentes condiciones climáticas, migraciones de plagas y variaciones estacionales.
La empresa planea crecer de manera gradual, incrementando gradualmente la superficie bajo manejo biológico, conforme se fortalece la curva de aprendizaje y se consolidan las tácticas de liberación y monitoreo.
Un mensaje para el sector agrícola
El Ing. Fermín Miranda lo resume con un mensaje claro para otros productores que aún dudan:
«No necesitas ser una gran empresa para usar control biológico. Mi recomendación es empezar de manera gradual y, sobre todo, no desesperarse. Aplicar químicos por miedo puede echar a perder la inversión. Hay que tener la mente abierta y atreverse a hacer algo diferente».
Agrícola San Pablo: producción con propósito
Con casi 40 años de historia, bajo la dirección de su fundador, el Ing. Víctor Vázquez Pichardo, la Agrícola San Pablo se ha consolidado como un referente en la producción de limón persa y piña MD2 con calidad de exportación, empleando a más de 600 personas y cultivando alrededor de 1,000 hectáreas destinadas al mercado nacional, así como a Estados Unidos y Canadá.
Su apuesta por el control biológico refuerza una visión clara: producir alimentos seguros, de alta calidad y con un impacto positivo en el entorno, contribuyendo activamente al futuro de la agricultura mexicana.
Koppert acompaña a los agricultores de México y el mundo en su transición a una producción sustentable. Contacta a nuestro equipo de consultores y da el primer paso en el manejo de plagas seguro, eficiente y sin residualidad.