Categoría: Noticias
Fecha de publicación: marzo 18, 2022

Control biológico en el sector pecuario

Nuestro asesor:

Isabel Antonio, coordinadora de línea pecuaria, Koppert México

Dentro de la producción pecuaria, la presencia excesiva de ectoparásitos representa un gran riesgo sanitario y económico debido a que, además de causar estrés en nuestros animales, son vectores de enfermedades como la diarrea, la salmonelosis y la mastitis, entre otras. Todos estos factores repercuten en la salud de los animales y esto se refleja en su capacidad de producción de leche, lo cual puede traducirse hasta en un 40% de pérdidas para los productores. Ante esta problemática, un nuevo e innovador paradigma para el control de estos vectores se populariza alrededor del mundo en el sector pecuario: el control biológico.

En todo el mundo, la industria ganadera, desde los pequeños productores hasta las grandes explotaciones industriales, se ven afectadas por artrópodos y enfermedades transmitidas por los mismos a diversas escalas. A pesar de que se sabe que el control eficaz de vectores permite la interrupción inmediata de la transmisión y, por lo tanto, el control de enfermedades y su erradicación, su desarrollo e implementación en la producción pecuaria todavía no es muy común en nuestro país. Muchas plagas de artrópodos del ganado, así como otros vectores de agentes patógenos, son erradicados por medio de métodos convencionales que implican el uso de insecticidas, los cuales pierden su efectividad debido a la resistencia desarrollada por las plagas objetivo. Por ejemplo, para el control del ácaro rojo de las aves de corral (Dermanyssus gallinae), los productos químicos se rocían en las paredes internas, piso y techo de los establos avícolas para matar cualquier estadio de este vector. Sin embargo, esto ha llevado al desarrollo generalizado de la resistencia a los insecticidas en los ácaros, volviéndolos ineficaces y, en consecuencia, motivando la combinación de plaguicidas, lo que puede provocar la contaminación del producto, desastres ambientales y afectaciones para la salud humana.

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Adopción del Manejo Integrado de Plagas (MIP) en la producción pecuaria

La alternativa a un manejo convencional de vectores de enfermedades en la producción pecuaria recae en la implementación del MIP y las herramientas de control biológico disponibles para el control de vectores. El MIP es un enfoque de control que implica una comprensión completa de la biología de la población objetivo que se busca controlar y de los impactos ambientales y socioeconómicos que genera este control de vectores a mediano y largo plazo.

El manejo integrado de plagas requiere un enfoque preventivo y de cooperación, ya que se tiene que tomar en cuenta la dispersión y migración de las poblaciones de vectores a los alrededores. A pesar de que un productor puede tener éxito actuando de manera independiente, siempre será mejor un enfoque de área amplia que pueda generar enormes beneficios a escala regional. Por lo que la comunicación con sus vecinos productores siempre dará un valor agregado a este método de control.

Control de moscas en establos con herramientas biológicas

Existen diferentes especies de moscas que pueden ser un gran problema en las explotaciones pecuarias, ya que pueden prosperar en el estiércol de los animales, especialmente si éste no se elimina en intervalos frecuentes. Las moscas son globalmente resistentes a una amplia gama de insecticidas por lo que su control y eliminación puede ser más efectivos por medio del uso de uno de sus enemigos naturales: Muscidifurax raptorellus.

M. raptorellus es una avispa parasitoide que puede ser utilizada en unidades de producción pecuaria para controlar diversos tipos comunes de moscas, entre ellas: M. doméstica, Fannia canicularis y Stomoxys calcitrans. Las especies mencionadas anteriormente pueden llegar a representar hasta un 80% de la población total de moscas en un establo. Cuando la avispa parasitoide (hembra) adulta emerge de las pupas, comenzará a buscar pupas de moscas. Después del parasitismo, se pueden esperar avispas de la nueva generación en aproximadamente 2-3 semanas.

El uso de este parasitoide influye determinantemente en evitar que los animales sean perjudicados y puedan vivir en un entorno más cómodo y seguro, beneficiando de esta manera la productividad del hato. Aplicar alternativas con enemigos naturales de las moscas descartan efectos secundarios o riesgos que atentan contra la salud del animal, así como del personal encargado de cuidarlo. Además, tampoco generan resistencia ante la plaga ni residualidad, por lo que esta opción puede utilizarse en producciones orgánicas.

Introducir enemigos naturales puede prevenir los efectos directos e indirectos que llegan a infligir las moscas: al buscar alimento pican y succionan sangre, ocasionando una molestia constante y afectando la alimentación, descanso y, a largo plazo, la salud de los animales. Igualmente, las moscas que se hayan alimentado de secreciones y luego tengan contacto con los ojos y ollares de las vacas, pueden causar irritación y desencadenar otros problemas.

M. raptorellus es una herramienta eficaz para el control biológico de vectores, siempre y cuando, el enfoque del MIP y sus consideraciones sean aplicadas conscientemente.

El control de moscas en establos con un agente biológico como M. raptorellus es solo una muestra de lo que un manejo integrado puede lograr: una producción sana, segura y productiva. Ayudar a los productores a implementar un programa MIP que complemente herramientas sustentables necesarias para alcanzar las metas de producción y a su vez, preserve la salud de todos los involucrados en el proceso es un nuevo paradigma en el sector pecuario con amplios y probados beneficios.

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